Lo que Michelle Obama me enseñó sobre la vagancia

Michelle Obama ejemplo de superación

NO EXISTEN NIÑOS VAGOS. EXISTE POCA MOTIVACION

El pasado domingo escribía esto en la newsletter y varias personas me habéis animado a traerlo al blog… y aquí está…

Esta última temporada la he pasado con Michelle Obama , o al menos con su biografía 😉 . Me ha costado una multa de la biblioteca, pero las 500 páginas sobre su vida no me las pude leer en 15 días y no pude renovar el préstamo… Y aunque no puedo volver a sacar un libro hasta dentro de un mes, he disfrutado mucho de esos ratos leyendo a Michelle. Me ha enseñado unas cuantas cosas, ¡¡¡ incluso  me ha reconciliado (hasta cierto punto) con la política!!!

Niños vagos o niños faltos de motivación

Llevaba tiempo pensando en si existen niños vagos o simplemente son niños que aún no han conectacto con su botón de la motivación, bien porque no han dado con él, o bien porque nadie les ha tocado ese botón. Para mi no existen niños vagos. Igual que no existen trabajadores vagos, (que el ámbito laboral lo tengo más experimentado). Hay trabajadores poco motivados, quemados, agotados, desilusionados, frustrados. Profesionales bloqueados, apagados, con expectativas no cumplidas y sin muchas ganas de comprometerse. Son profesionales a los que si logras  ayudar a encender la chispa de la motivación  esa vagancia  o absentismo desaparece. Y surge el compromiso, la implicación, la iniciativa. Es cierto que no se trata de estar motivando siempre  a las personas (bien sean niños o bien adultos) siempre.

Cada persona debe encontrar su propia motivación, esa pasión que le encienda y que cuando las cosas se tuerzan sepa tirar de esfuerzo, de concentración, de superación.

Cuando Michelle Obama se convirtió en primera dama hizo un viaje oficial  a Inglaterra,  a parte de las visitas propias  a la Reina, al Parlamento británico, a la embajada … acudió a un instituto británico: el Elizabeth Garrett Anderson, y aunque el nombre se lo debía a la primera mujer médico británica que había luchado intensamente para poder realizar sus estudios, el centro  tenía una alta tasa de abandono escolar, embarazos entre adolescentes  y  conflictos entre los alumnas.  Además tenía con  un 20% de los alumnas refugiadas, se hablaban 55 lenguas y el 93% eran alumnas negras y de diferentes etnias que tenían una situación social bastante complicada.

Michelle Obama  conocía bien lo que es ser una mujer negra, una mujer que tiene que crear su propio futuro, una mujer a la que la sociedad le decía: “tu no sirves por mujer y por ser negra”. Michelle a esas alumnas y profesiores les habló desde el corazón y les dijo que sí se podía. Que podían ser dueñas de su vida, que existía un futuro para ellas. Un discurso motivacional con el que quería dar a esas alumnas un impulso que quizás ella tuvo que buscarse por su cuenta.

Michelle Obama estuvo en ese centro en el año 2009.
En 2018  una universidad británica hizo un estudio sobre el instituto Elizabeth Garrett Anderson. Y para sorpresa de muchos las notas habían cambiado: de un suficiente de media del centro a un sobresaliente. Se había reducido intensamente la tasa de abandono, los conflictos.  El mérito era de las alumnas y del profesado. Michelle Obama sólo les había dedicado un rato de su agenda. Un rato muy especial y muy consciente en el que les había contado y enseñado que sí se podía.

No sé si los profesores antes de la visita de Michelle pensaban que sus alumnas eran vagas. Quizás no había nada que hacer con ellas. O no se sentían con la fuerza necesaria. O pensaban que ya lo habían probado todo.

Pero Michelle Obama encendió esa chispa en las alumnas y en el profesorado que provocó el cambio. Les miró desde el corazón  y les propuso la posiblidad de un futuro.

Voy a dejar que Michelle Obama acabe este post :

“Invitémonos unos a otros a entrar. Tal vez entonces podremos empezar a  ser menos temerosos, a hacer menos suposiciones erróneas, a librarnos de los sesgos y estereotipos que nos separan de forma innecesaria. Quizás podamos centrarnos en aquello que tenemos en común. No se trata de ser perfectos. No se trata del lugar al que llegamos al final del recorrido. Hay cosas que nos hacen poderosos: darnos a conocer, hacernos oir, ser dueños de nuestro relato personal y único, expresarnos con nuestra auténtica voz. Y hay algo que nos confiere dignidad: estar dispuestos a conocer y escuchar a los demás. Para mí, así es como formjamos nuestra historia”     Michelle Obama.

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