Durante años nos han enseñado que una buena estrategia es un documento perfecto. Completo. Detallado. Ambicioso. 😉
Un plan lleno de ideas, objetivos y acciones que, sobre el papel, lo tiene todo.
Y sin embargo, la mayoría de negocios no se bloquean por falta de ideas, sino porque no saben por dónde empezar el lunes.
Ahí está la diferencia entre una estrategia bonita y una estrategia ejecutable.
El problema no es la falta de estrategia, es el exceso de teoría
Muchas personas creen que no avanzan porque necesitan más formación, más información o más claridad. Pero en la práctica, lo que suele ocurrir es justo lo contrario: tienen demasiadas ideas abiertas al mismo tiempo y ninguna prioridad clara.
Una estrategia no debería complicarte la vida. Debería simplificarla.
Si tu “estrategia” te genera más dudas que decisiones, si no te ayuda a elegir en qué centrarte hoy, entonces no es una estrategia útil para tu negocio.
Qué NO es una estrategia ejecutable
Conviene empezar por aquí, porque muchas veces llamamos estrategia a cosas que no lo son.
Una estrategia ejecutable no es:
- un plan a 12 meses imposible de sostener
- una lista infinita de acciones sin orden ni jerarquía
- una copia de lo que funciona a otros, pero no encaja contigo
- una hoja de Excel que nunca vuelves a abrir
Si no puedes ponerla en práctica con la vida que tienes ahora, no es estrategia. Es teoría.
Y la teoría, por sí sola, no mueve negocios.
Y muchas estrategia fracasan no porque estén mal pensadas, sino porque no se diseñan para ejecutarse en la realidad del día a día, algo que McKinsey identifica como uno de los grandes problemas de crecimiento en los negocios. Vamos a ver cómo
Qué hace que una estrategia sí se pueda ejecutar
Una estrategia ejecutable no busca que hagas más cosas.
Busca que hagas las correctas.
Y para eso necesita apoyarse en tres pilares muy claros.
1️⃣ Está pensada para tu realidad
No para “cuando tengas más tiempo”. No para “cuando el negocio crezca”. No para “cuando todo esté más ordenado”. Para ahora.
Una estrategia ejecutable tiene en cuenta:
- tu nivel de energía real
- tu disponibilidad semanal
- tus recursos actuales
- el momento vital en el que estás
Porque una estrategia que no considera a la persona que la ejecuta
está condenada a quedarse en el papel.
2️⃣ Prioriza antes de multiplicar
Una de las grandes trampas del emprendimiento es creer que todo es importante.
Más canales. Más ideas. Más proyectos. Más acciones.
Pero una buena estrategia no suma. Resta.
Decide qué no hacer. Cierra frentes abiertos. Reduce ruido.
Menos frentes abiertos. Más foco.
La claridad no viene de añadir cosas nuevas, sino de elegir con criterio dónde poner tu energía. Y esa es solo tu ya 🙂
3️⃣ Se traduce en decisiones claras
Una estrategia ejecutable no se mide por lo bonita que queda escrita, sino por las decisiones que te ayuda a tomar.
Una buena estrategia responde a preguntas muy concretas:
- ¿en qué me enfoco este mes?
- ¿qué sí hago y qué no hago ahora?
- ¿qué acción mueve de verdad el negocio?
Si no te ayuda a decidir, no te sirve.
Diversos estudios del MIT Sloan muestran que el mayor freno al avance de un negocio no es la falta de visión, sino la dificultad para traducir esa visión en decisiones concretas y sostenibles: concreta al máximo tu estrategia pensando en tu realidad.
La estrategia que funciona no te exige más, te ordena mejor
Cuando hay una estrategia clara, pasan varias cosas importantes:
- trabajar deja de ser agotador
- las acciones tienen sentido
- desaparece la sensación de ir dando palos de ciego
- el negocio avanza, incluso aunque vayas despacio
Porque no todo depende del esfuerzo. Depende de dónde lo pones.
Muchas personas trabajan mucho. Pocas trabajan con dirección. Y esa diferencia lo cambia todo.
Estrategia no es rigidez, es coherencia
Una estrategia ejecutable no te encorseta. No te obliga a forzarte. No te desconecta de ti.
Al contrario: te da un marco claro desde el que moverte con más tranquilidad.
Te permite avanzar sin estar replanteándolo todo cada semana. Te da estabilidad mental y foco.
Y eso, en un negocio, es una ventaja enorme.